Un grupo de investigadores japoneses de la Universidad de Osaka dirigido por el Dr. K. Koizumi comprobó que el DMSO inhibe la producción de la metaloproteinasa MMP-2 bloqueando así la formación de capilares sanguíneos; capacidad antiangiogénica que darían a conocer en un artículo publicado en 2003 en Biological and Pharmaceutical Bulletin. Y en septiembre de 2014 un equipo del Graduate Institute of Basic Medicine de la FuJen Catholic University de Taipei (Taiwan) coordinado por el Dr. Chi-Chung Wang publicó en Plos One los resultados de unas investigaciones sobre su capacidad antitumoral constatando que inhibe la proliferación de células cancerosas -y por tanto la formación de masas tumorales- así como su migración mediante la regulación del supresor HLJ1 (de forma dosis-dependiente).
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