En 1966 G. E. Pottz, H. Rampey y A. Benjamín presentaron en Viena durante un simposio dedicado al DMSO que basta una dilución del 5% para disminuir la resistencia bacteriana a los antibióticos, algo que ese mismo año confirmarían los japoneses S. Kamiya, T. Wakao y K. Nishioka en un artículo publicado en Journal of Clinical Ophtalmology (Japón) tras usarlo para tratar infecciones oculares por bacterias resistentes a los antibióticos. Dos años después -en 1968- los doctores H. Bash y H. H. Gadebusch publicarían en Applied Microbiology un trabajo demostrando que una dilución al 30% acaba in vitro hasta con la Candida albicans y el Staphylococcus aureus. Y ese mismo año y en la misma revista apareció un estudio de los doctores H. H. Gadebusch y J. C. Chan constatando su efectividad en distintos tipos de virus, incluido el de la gripe.
El Dr. Lázaro Sehtman, dermatólogo del Hospital Alvear de Buenos Aires (Argentina), utilizó por su parte un spray con fármacos antiinflamatorios y antivirales al que añadió DMSO en 17 pacientes con herpes zóster y herpes simple consiguiendo la remisión total en 48 horas con apenas dos aplicaciones al día; lo explicaron en un artículo que en 1975 publicaron en Annals of the New York Academy of Sciences.
Añadiremos que un equipo de la Universidad de California-Irvine (EEUU) coordinado por el Dr. J. S. Aquilar constató que el DMSO -a una concentración del 95%- inhibe por sí solo la replicación del ADN viral; el detalle de los experimentos se publicó en 2002 en BMC Infectious Diseases